Descripción natural y ambiental del municipio




 
Viveros de langosta
Dunas colgadas
Rasa costera fósil
Calas, ensenadas e islotes
Algas
El encinar
Zona repoblaciones
El marisco en el litoral nojeño.


Viveros de Langosta.

La existencia de este tipo de construcciones es conocida desde la antigüedad, siendo egipcios y romanos sus impulsores durante estos periodos. El término latino que definía el cultivo en sí era el de "Vivaria piscium" en contraposición a piscinae o cetarium, referido al vivero en sí mismo

Fueron pues los romanos quienes más desarrollaron la técnica de la cetárea, esencialmente referida a viveros de peces. Este hecho queda reflejado exhaustivamente en los escritos de un buen número de autores latinos, como se puede ver en:

Valerio Máximo, IX, 1, 1 además de comentarnos quién fue uno de sus inventores, nos explica cómo se construían:"Cayo Sergio Orata fue el primero en no someter sus glotones apetitos a los caprichos de Neptuno, se creó mares privados interceptando las olas del mar para sus estuarios y encerrando toda clase de peces en recintos diversos, separados por unos bloques, de manera que ningún temporal pudiera privar a la mesa de Orata de manjares variados. Llenó también de edificios espaciosos y altos las orillas del lago Lucrino, desiertas hasta el momento, con el fin de poder disfrutar de ostras fresquísimas" Varrón en RR, III, 3-17 habla de los tipos de viveros de peces, los de agua dulce (muchas veces destinados a la plebe) y los de agua salada o viveros marítimos vinculados a los ricos. Veamos qué nos cuenta: "Hay dos tipos de viveros, de agua dulce o salada, aquellos para la plebe y no sin beneficio, a los que las Linfas suministran el agua para nuestros peces de criadero. Sin embargo, los viveros marítimos de los nobles, para los que Neptuno suministra el agua y los peces, más conciernen a los ojos que a la bolsa, y más bien vacían que llenan la bolsa del dueño, pues primero se edifican a lo grande, luego se llenan a lo grande, en tercer lugar se mantienen a lo grande. Hirro recibía 12000 sestercios de los edificios que rodeaban sus viveros, pero consumía toda esa renta en los alimentos que daba a los peces. No es de admirar, pues me acuerdo de que, en un cierto momento, este había dado en préstamo un peso de dos mil morenas a César y que había vendido la granja en cuatro millones de sestercios por la gran cantidad de peces. Que nuestro vivero en medio de la tierra y plebeyo correctamente se llama "dulce" y el otro "amargo". Pues ¿quién de nosotros no está contento con uno sólo de tales viveros? ¿Quién, por el contrario, no tiene un conjunto de muchos viveros marítimos formados a partir de un único estanque? Pues lo mismo que Pausias y los demás pintores de su estilo tienen grandes arquetas compartimentadas donde hay ceras de diferentes colores, así estos tienen viveros compartimentados donde tienen diferentes peces encerrados por separado, los cuales, como si fueran sagrados y más inviolables que aquellos de Lidia que, estando tu sacrificando, Varrón, decías que habían venido en manada al toque de flauta hasta la misma orilla y al altar, porque nadie se atrevía a cogerlos (era el mismo tiempo en el que habías visto allí las islas danzantes de los lidios); y así, ningún cocinero se atreve a poner en salsa a estos peces.

Cuando nuestro amigo Quinto Hortensio tenía viveros construidos con gran dispendio cerca de Bauli, fui tan frecuentemente con él a su granja como para saber que él siempre solía enviar a comprar peces a Puteoli para la cena. Ni siquiera era bastante para él no alimentarse de los viveros, sino que también él mismo los alimentaba a su vez y ponía mayor cuidado de su parte para que sus mújoles no pasaran hambre que el que yo tengo para que mis asnos no pasen hambre en Rosea, y ciertamente con ambas cosas, esto es, tanto con el pienso como con la bebida, administraba la vitualla con mucha más prodigalidad que yo, pues yo con un esclavito, no mucha cebada y con agua de casa alimento a mis valiosos asnos; Hortensio, en primer lugar, tenía muchos pescadores que suministraban y le apilaban con frecuencia pececillos pequeños que eran consumidos por los grandes. Además, echaba en los estanques salazón comprada cuando el mar se alborotaba y, a causa de la tempestad, el mercado ofrecía escuálida mercancía de vivero y tampoco se podía sacar con red cebo vivo a la orilla, el pescado de la cena del pueblo. Si por Hortensio fuera, antes sacarías de sus caballerizas mulas de tiro para quedártelas que un mújol barbado del vivero".

"Y", sigue diciendo, "no menor era su cuidado con los peces enfermos que con los siervos más débiles. Y así se preocupaba menos de que los siervos enfermos no bebieran agua fría que de que sus peces la bebieran fresca. Y de hecho, decía que Marco Lúculo trabajaba con escaso cuidado, y despreciaba sus viveros porque no tenía albuferas idóneas y sus peces vivían en agua estancada en lugares pestilentes. Por el contrario, Lucio Lúculo en Nápoles, tras haber perforado el monte e introducido una corriente marina en los estanques, que a su vez refluía, no cedía ante Neptuno en pesca, pues estaba hecho de tal forma que parecía haber sacado a sus amigos los peces, en tiempo caluroso, a lugares más fríos, como suelen hacer los ganaderos de Apulia, que por las cañadas llevan el ganado a los montes Sabinos. Pero mientras construía en la zona de Bayas tanto se consumía de cuidado que al arquitecto le había permitido que gastara el dinero como si fuera suyo en tanto que un túnel llevara desde los estanques hasta el mar, habiendo construido un dique para que la marea pudiera entrar y salir de nuevo al mar y refrescar las piscinas dos veces al día desde el orto de la luna hasta la luna nueva siguiente".

Columela, De RR VIII, 1, XVI también nos habla de los vivaria:"Después de referirse a las aves acuáticas, por supuesto, nos encargaremos de los peces. [2]…no sólo se ocupó de las numerosas piscinas que se habían formado, sino que de los peces de agua salada que llevaban. El resultado fue que los lagos de Velino, en Sabate, así como Vulsinum y Ciminus,registraron un aumento de lobos marinos como el besugo y otros peces que toleran el agua dulce. [3] Esta práctica cayó en desuso en tiempos más avanzadas, y el lujo de los ricos fue en un recinto en los mismos mares….[6] El que tras adquirir unas tierras en una costa marítima no podía, a causa de la esterilidad del suelo, sacar producciones útiles, puede obtener ingresos de la propia mar. [7] En primer lugar, debe conocer la naturaleza de donde se quiere construir piscinas, pues todos los lugares no aptos para todos los peces. Sobre unfondo de barro, se alimentan pescados como el lenguado, el rodaballo,… y prosperan muy bien los mariscos, el murex y las ostras y el marisco que llamamos vieiras, percebes y sphondyles. [8] las cuencas de arenason más adecuadas para los peces de mar, como el besugo,… pero son menos específicas a los mariscos. En cuanto a la línea costera cubierta por rocas, una lleva el nombre de los pescados que se retiran a las rocas, tales como mirlos, zorzales,….[9] no debemos ignorar los estrechos, a fin de no errar en la elección de los peces, pues hay peces que no les va bien en todos los mares: este es el hélops, que vive en los de Panfilia y no en otros lugares, como faber, que se encuentra en el Atlántico, que se numera con los pescados más delicados en Gades, mi país natal, y se nombra Zeum…[10] la morena, aunque nacida en el Mar Tarso y el Mar de los Cárpatos se ha adaptado con nosotros, y se ha convertido en la anfitriona de todos los estrechos, existiendo en todos los mares extranjeros…. XVII:" [1] Es excelente cualquier laguna que reciba el flujo que viene del mar… De hecho, el lago recibe los vientos del mar que se agitan constantemente, renovándola y no dejando que se caliente nunca… [3] Si la naturaleza del sitio lo permite, es conveniente que por todos los lados de la piscina salga agua fuera por ser más fácil de renovarse a sí misma… Creemos que estas aberturas en la parte inferior de la pared de cierre, pues no hay evidencia de que el agua de mar se eleva por encima de dos metros, es suficiente para pescar allí. También está claro que más agua de mar proviene de la parte inferior, por lo que es más fresca y por lo tanto es adecuado para los peces.[4] Si el lugar donde se piensa establecer la piscina está al nivel del mar, se ha de hacer una excavación de nueve metros de profundidad y dos metros por debajo de la cuenca alta para que sirva como transición al flujo. O tener cuidado de que esta apertura sea muy amplia, ya que el agua estancada por debajo del nivel del mar no puede ser expulsada por el volumen… [6] Debe ser excavados en las paredes de los compartimentos de cada especies para proteger a los peces del calor del sol… Tendremos que establecer en los canales que dan paso a las aguas de la piscina unas redes de cobre con pequeñas aberturas, para que los peces no puedan escapar. Si el espacio lo permite, será útil tener en el tanque unas rocas de la costa, especialmente aquellos que están cubiertas de algas…para que los cautivos no se den cuenta de la privación de su libertad. [7] Cuando los tanques estén preparados, vamos a introducir la manada de peces. Un punto muy importante y que no debemos perder de vista que… es el tipo de especies que vamos a poner…[9] en los estanque con suelos arenosos, que se basan en el lodo y el limo son mejores, como ya he dicho, a los mariscos y peces que permanecen inmóviles en el fondo del agua. La posición de la laguna y su comida, son diferentes de lo requerido para otros peces que están siempre en movimiento. Por lo tanto, para los animales similares al lenguado, rodaballo y otros, es importante extraerlos dos pies de la piscina en un lugar que nunca se queda seco durante el reflujo.[10] …la piscina se puede llenar con una masa de algas para frenar la violencia de las olas durante las tormentas [11] …Los alimentos para los pescados debe ser… la basura de todos los pescados salados que son expulsados de por la marea [13] Entre las frutas que no están maduras, peladas, se pueden lanzar higos, nueces agrietadas con los dedos, las cebollas hervidas en agua, así como toda la comida que hace que su falta de consistencia adecuados para la deglución, tales como el queso… sin embargo, prefieren los alimentos frescos: las anchoas también los cangrejos, y todos los pequeños pescados muy buenos para los grandes.[15] Sin embargo, si durante el invierno, no se puede conseguir este tipo de alimentos se les distribuyen bolas de pan negro, y si el tiempo lo permite, las manzanas cortadas en trozos. En cualquier momento usted puede dar a los higos secos, como en Rétique y Numidia, que tienen en abundancia"

En Plinio IX, 79 leemos los grandes ingresos que proporcionaba: "La primera persona que crió de forma artificial las ostras fue Sergio Orata, en Baya, en tiempos de L. Craso, el orador, justo antes de la Guerra con los marsos. Esto fue hecho por él, no para la satisfacción de la gula, sino para hacerse rico pues le proporcionaba grandes rentas."

En momentos posteriores, esencialmente durante la edad media, se abandonaron estas técnicas de cultivo, para reaparecer a partir del siglo XVIII. En España, entre más reconocidas zonas en las que se realizaron cetáreas dedicadas a marisco, destaca el norte, especialmente Galicia, en donde desde el último cuarto del siglo XIX se construían cetáreas en las costas, a menudo en zonas muy poco accesibles. A día de hoy constituyen incluso objeto de visita turística en zonas de las rías bajas, existiendo rutas establecidas para su contemplación. La importancia de este tipo de instalaciones es un hecho, de hecho han sido glosadas desde comienzos del siglo XX dentro de la literatura técnica, especialmente en la obra "Cetáreas y viveros de langosta", de los autores Joaquin de la Llave y Sierra y Juan Gomez Jimenez, escrita en 1907.

En Cantabria el área de Arnuero-Noja constituye una zona de profusión de este tipo de instalaciones, dedicadas esencialmente a la langosta europea, en su variedad cantábrica, si bien este tipo de cultivos en otras zonas se hacen extensivos a otros crustáceos como el bogavante, la nécora, el centollo o la masera. Es desde principios del siglo XX cuando en estas zonas se empieza a desarrollar este sector productivo, especialmente en Isla. No conociendo concretamente el detalle de la instalación se podría describir como:
Estamos ante un recinto acotado en una pequeña cala de orientación sureste, por tanto bastante resguardado de los grandes temporales, constituido por un muro exterior reforzado y uno interior simple, que a su vez cierra un pequeño arenal en el cuello de la cala. En la margen occidental de la cala se pueden ver restos de edificaciones correspondientes a instalaciones asociadas al vivero. La piscina principal que conforma la cetárea queda confinada en sus laterales mediante espolones calizos, que muestran en sus zonas inferiores sombreo y cobijo debido a la erosión basal de las rocas que los conforman. El fondo es completamente de arena, si bien este aspecto pudo tener alguna variación en la época en la que el vivero estaba activo. En el cultivo de langosta, se suele alimentar a los ejemplares con mejillón y los periodos más críticos del mismo se centran en las épocas de muda del crustáceo, momento en el que son muy vulnerables a los ataques de otros ejemplares de la especie, debidos a su elevada voracidad.

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Dunas colgadas.

Desde el punto de vista medioambiental uno de las características más singulares que podemos ver en este itinerario es sin duda la existencia de un sustrato fuertemente arenoso depositado sobre el rocoso subyacente. Nos encontramos ante uno del os mejores ejemplos existentes en la Comunidad Autónoma de un campo de dunas "colgado" sobre el acantilado. Su reflejo en el ecosistema en forma de comunidades de vegetación se puede ver en otras estaciones del itinerario. El campo dunar ocupa buena parte del litoral entre los arenales de Ris y Tregandín, al menos en su porción más septentrional, formando un cinturón de depósitos sobre las calizas de era secundaria subyacentes.
La presencia de estas arenas se relaciona con una importante dinámica eólica en este sector del litoral, asociada a la existencia de un litoral acantilado de escasa elevación. Esta circunstancia favorece el acceso de las arenas desde las playas circundantes que, en razón de los vientos dominantes en la zona, provienen en su mayoría de la zona de Ris-Suaces. El equilibrio que se establece entre depósitos y transporte, inherente a este tipo de sustratos de tan escasa cohesión, genera un perfil de depósitos muy característico en el que las arenas se depositan sobre el lecho rocoso a partir de una cierta distancia del borde del acantilado y hacia el interior.
Esta situación es debida a que en el borde del cantil la intensa acción erosiva del agua genera fisuras profundas en la roca y no permite la presencia estable de arenas en superficie. Como consecuencia, las comunidades de seres vivos se estructuran siguiendo esta pauta de depósitos como0 puede verse en el esquema de la parada correspondiente del itinerario

La singularidad de este campo dunar colgado (sólo nos referimos aquí al sustrato edáfico, conocido en la literatura científica como cliff-top dune), hace que en algunos lugares tenga un estatus de protección, como ocurre con "El Asperillo" en Huelva, aunque en este caso la "potencia" de los sedimentos es mucho más elevada, pudiendo llegar a espesores entre 70 y 90 metros. El campo de dunas de este sector del litoral de Noja, de profundidad menor al señalado, soporta en cambio una intensa actividad ecológica con implantación de importantes comunidades vegetales de importancia comunitaria (hábitats de la Directiva 92/43/CEE)

El origen de este campo dunar, habla de sedimentos recientes, cuaternarios en todo caso, ligados al sub-periodo Holocénico (el más reciente).

Geomorfológicamente se puede considerar como subactivo, al menos en los sectores más expuestos (más cercanos al cantil) no dominados por repoblaciones. La zona activa, evoluciona a partir de dos efectos: por una parte la baja fijación de los sedimentos en la zona más litoral y por otra la retrogradación del acantilado en sí, que va siendo erosionado paulatinamente por la dinámica marina con la consiguiente retirada hacia el interior del campo de dunas.

En un contexto general, esta duna representa una continuación del sistema Ris-Suaces, consolidándose como una zona de acumulación de sedimentos en la zona más occidental del arenal; aporta diversidad y capacidad de generar nuevos hábitats en su seno, por lo que podemos considerar el conjunto como de una gran calidad ambiental.
Dewsde el punto de vista de los hábitats, los dominantes en esta duna son la duna blanca o secundaria y la duna gris. La inexistencia de una zona cercana y accesible al mar impide la presencia de duna embrionaria, por lo que la serie dunar comienza en la duna secundaria ya señalada.

Dentro de la comunidad especies como el barrón (Ammophila arenaria) cardo de duna (Eryngium maritimun) o nardo marino (Pancratium maritimun), junto con la corregüela (Calystegia soldanella) son las más representativas de la duna secundaria, en tanto que la duna terciaria está más diversificada, con especies como la clavelina, la cola de conejo, diversas gramíneas de los géneros Agrostis o Festuca o la mielga litoral son representativas del hábitat.

La duna alcanza su mayor desarrollo en este entorno de la punta de la Mesa, por lo que aquí es posible contemplar la serie del acantilado junto a los hábitats dunares y el matorral costero y prebosque. Se trata sin duda de una zona en la que la mezcla de comunidades es probablemente su mayor seña de identidad

     

Flora:

                                 

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Rasa costera fósil

La otra parte de la zona litoral visible en el recorrido es el borde litoral propiamente dicho. No obstante, el sustrato rocoso que lo configura se prolonga hacia el continente siendo ocultado por la presencia de la duna colgada ya descrita en otra parada.

Geológicamente el acantilado es un resalte calizo formado por levantamiento de la plataforma de abrasión marina, generando lo que se denomina rasa costera fósil. En el caso de éste litoral el levantamiento del litoral es pequeño, no superando en la mayor parte del recorrido los 10 metros y quedando reducido a 3-4 metros en la mayor parte de las zonas.

La geología de este acantilado nos lleva a la era secundaria, concretamente estas calizas a veces con intercalaciones de margas, menos duras y por tanto más erosionables por la acción marina, se generaron en el cretácico inferior e incluyen formaciones fosilíferas en las que se incluyen rudistas y orbitolinas. Los primeros son bivalvos "aberrantes" sin paralelos actuales, en tanto que las orbitolinas son protozoos unicelulares con concha, incluidos dentro del grupo de los foraminíferos.

Debido a su naturaleza, son calizas sedimentarias no detríticas, sino bioquímicas, en las que la matriz rocosa está intensamente ocupada por conchas fosilizadas de moluscos y otros organismos, lo que las otorga el nombre de "lumaquelas".

Como estructura, el acantilado nojeño es una plataforma de escasa elevación que se prolonga en dirección sur y oeste, dando cobertura al sistema marismeño de la ría de Quejo y extendiéndose hacia el este en los relieves de la sierra de Mijedo jalonando la marisma de Victoria. El sustrato calizo es perfectamente visible sobre todo en el borde del acantilado, en el que las condiciones dinámicas del mar "limpian" continuamente la roca e impiden el desarrollo de suelo. A su vez, el efecto erosivo del mar cuartea la roca, impidiendo a su vez la pedogénesis.



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Playas de cantos, mixtas y de arenas.

Dentro de la geomorfología litoral de este sector destaca la presencia de playas asociadas bien a las calas, en menor medida, bien en pequeñas ensenadas a lo largo del borde costero. Domina su presencia en el borde este del promontorio nojeño, pero lo realmente relevante en las mismas, más allá de su potencial uso lúdico, es su composición. En el entorno podemos ver la ensenada de Pombera, homónima del islote que presenta enfrentado a la misma. En esta ensenada se desarrolla una playa mixta de arenas, en el sector inferior y cantos en el superior. Esta composición granulométrica deriva de la dinámica litoral en este sector, en el que se combinan épocas de intensa dinámica marina con otros en los que las aguas están más tranquilas. En general las costas intensamente batidas generan en el litoral playas de cantos, en tanto que las más abrigadas y con menor batiente desarrollan playas arenosas clásicas. En este entorno de Noja se da una combinación de ambas situaciones, con playas de cantos en la zona más expuesta, sobre todo en el entorno de la punta de la mesa, playas mixtas en la fachada oriental de este litoral, esencialmente en el entorno de la ensenada de Pombera y playas de arenas cuanto más cerca estamos del área de Trengandín.

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Calas, ensenadas e islotes.

Son las geoformas más características de esta costa acantilada de Noja, aportando carácter a la misma en ausencia de cantiles de grandes dimensiones o formaciones geológicas asociadas relevantes tales como plataformas de abrasión, bufones, etc. Pequeñas calas rocosas, ensenadas poco profundas e islotes salpican el litoral matizando un paisaje de gran variedad formal y aportando a su vez multitud de detalles visuales de gran interés para el paseante.

Las calas, como indentaciones, en la línea litoral, se desarrollan a expensas de la erosión vertical diferencial de la roca que constituye la línea litoral, que poco a poco se va fragmentado, con la consiguiente aparición de espacios en los que se producen depósitos de materiales de menor tamaño. Estas pequeñas calas suelen albergar en su zona final angostas playas de cantos, cuando se desarrollan en zonas expuestas y playas mixtas, de cantos y arena sobre áreas del litoral menos afectadas por la dinámica marina.

El espacio correspondiente al entorno de la punta de la mesa es el que muestra las calas más abruptas, que no obstante profundizan modestamente en el litoral y tan solo generan rompientes muy confinadas y estrechas, intensamente batidas por el oleaje. Muestran una característica forma en "V" que delata su juventud desde el punto de vista geomorfológico. Cuando estas calas van soportando mayores procesos de erosión lateral, en sus flancos, se van generando espacios más amplios que poco a poco van tomando formas menos angulosas, característicamente en forma de "U", Mediante esta evolución, pasan a constituir pequeñas ensenadas, como las que pueden observarse en el litoral oriental. Dada la juventud de estas formaciones, a menudo albergan en su seno afloramientos rocosos que no han sido completamente eliminados por la erosión del oleaje.

Cuando alguna de estas formaciones queda aislada del litoral continental de forma evidente y sigue conservando ciertas dimensiones, aparecen los característicos islotes de la costa nojeña, entre los que desatacan los de San Pedruco, Suaces, La oliva, El Águila, Garfanta, o Peña Pombera, entre otros de menor entidad. Incluso, formaciones más o menos concrentradas de pequeñas rocas que sobresalen del mar apenas en pleamar se pueden ver en la playa de Trengandín, aportando un bello matiz paisajístico a la zona.

Esta proliferación de islotes es muy propia de las costas calizas, no sólo en el municipio de Noja sino a la largo de toda la costa de Cantabria. Las calizas del cretácico inferior, concretamente del Aptiense, son particularmente propensas a la generación de estos elementos perilitorales Asociados a estos islotes, además de matices de carácter etnográfico, se puede apreciar la presencia de vida animal, sobre todo en forma de pequeñas colonias de aves. Es el caso de la peña Pombera, en la que habitualmente podemos avistar cormoranes y gaviotas disputándose su reducido territorio como zona de descanso y potencial nidificación. Unida a esta presencia, la actividad aviar genera depósitos en los islotes de "guano", que sirven de nutriente a la escasa vegetación que puebla estas pequeñas peñas marinas en las que la batiente, en ocasiones hace difícil la subsistencia. Es por ello que Pombera, a resguardo de temporales dominantes, es un excelente oteadero para las aves marinas que se sienten a resguardo de inclemencias climáticas y depredadores.

Calas y ensenadas:

       

Playas:

       

Islotes:

   

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Algas.

SI alguna comunidad caracteriza el borde litoral de Noja, en su vertiente marina son las algas, cuya presencia en este entorno es importante. Las algas, desarrollan preferentemente su actividad en la zona intermareal y primeros metros de las zonas permanentemente inundadas. Se sitúan en estos entornos con preferencia por su dependencia de la radiación solar, que hace que se aglutinen en territorios en los que la iluminación es intensa.

Caracterizan las zonas de roquedos que emergen de forma temporal y los que se encuentran bajo el agua aun en marea baja, tapizando los escarpes y quedando por tanto sometidas al continuo vaivén del mar. No obstante, a pesar de su rico colorido y estética disposición en los fondos marinos, son comunidades escasamente conocidas entre el gran público.

En general en el litoral de Noja encontramos todos los grandes grupos de algas marinas, pero nos centramos en las correspondientes a litorales intensamente batidos, como representativos de las condiciones del conjunto del litoral en el entorno de la Punta de La Mesa. Nombramos unas pocas especies que pueden ser visualizadas con relativa sencillez en este entorno para que los curiosos puedan apreciar su disposición y desarrolle en este importante punto litoral. El conjunto del litoral de Noja reúne cerca de 150 especies de algas, de las que al menos un centenar pueden ser contempladas en el entorno de La Mesa. No obstante, se ha de recordar que muchas de estas especies se encuentran en pequeñas extensiones o son de dimensiones muy reducidas, por lo que su contemplación es bastante problemática. De las varias decenas que pueden ser vistas de forma sencilla en la zona en la que la marea descubre el sustrato rocoso, podemos ver en la imagen a algunas de las más representativas.

               

Como elemento de interés se ha de recordar que las algas tienen múltiples aplicaciones, entre las que destacan las culinarias, que se desarrollan día a día y los productos de estética. En las imágenes, por ejemplo, vemos un alga empleada en la confección del renombrado sushi, el Nori o lechuga marina (Porphyra leucocista), sometida a cultivo en oriente desde antiguo aplicando técnicas de producción cercanas a las de la agricultura tradicional. Otro caso de los que pueden verse en el panel relacionado con la estética, es el del Codium tomentosum, alga verde con la que se elaboran diversos productos como cremas hidratantes, anticelulíticos, etc. También es conocido el uso desde hace tiempo de las algas para la fabricación de agar-agar, base de muchos productos de laboratorio o de otros productos alimenticios como las gelatinas, si bien en la actualidad se utilizan también productos sintéticos (especies tales como Gelidium spinosum).


Brezales costeros y vegetación de acantilado

En esta primera parada destacan las formaciones costeras correspondientes a hábitats de interés comunitario. El litoral, como el restos de biotopos terrestres, presenta una serie de peculiaridades ecológicas que se reflejan en la composición de las comunidades que las habitan, adaptadas a factores ecológicos rigurosos, tales como vientos dominantes in tensos y un factor aún más limitante: la carga salina que porta ese viento, el hálito salino. La mayor parte de las especies que conforman estos hábitats presentan adaptaciones específicas a estos factores ecológicos, pero no todas ellas producen beneficios concretos, sino que simplemente se utilizan como escudos ecológicos. La vegetación específica de acantilado es aquella que ocupa la banda más cercana al "precipicio", tanto por la parte llana continental, como por el propio declive del acantilado. Son comunidades que se componen de pocas especies, pero muy adaptadas a la salinidad del aire y a la escasez de suelo que se produce en estos lugares. IMÁGENES DE plantas de ACANTILADO La propia dinámica del acantilado, con continuas transformaciones derivadas de la erosión, hace que estas comunidades de acantilado sean muy inestables y sujetas a continua renovación. Asimismo, se observa en ellas una disposición en zonas concretas, según se expongan más o menos a las condiciones ambientales rigurosas.

Los brezales costeros, por su parte, se disponen hacia el interior de la vegetación de acantilado propiamente dicha y se componen, esencialmente, de especies de matorral que ocupan un espacio con menores condicionantes ecológicos que la línea de borde del acantilado, pero en todo caso con cierta rigurosidad ecológica. Las adaptaciones principales se centran en "esquivar" la acción directa del viento adoptando formas "aerodinámicas" en sus frondes. Incluso sacrifican porciones del individuo en aras a proteger el resto de la planta, pudiendo observarse que el lado expuesto a los vientos dominantes adquiere un característico "quemado" relacionado con la acción del "salitre" que porta el viento procedente del mar.

           

Estos brezales costeros no son uniformes y suelen acompañarse por formaciones de aulagar costero (Genista occidentalis), según el horizonte edáfico. En las zonas en las que domina la roca viva el aulagar domina, en tanto que en las zonas en las que suelo se encuentra más desarrollado, el brezal de Erica vagans es el hábitat característico.

Dentro de estas comunidades y como antecedentes de las plenamente continentales, aparecen espinares y saucedas, junto con formaciones que pueden ser propias de los macizos calizos que conforman estos acantilados, como los encinares. Estas etapas de prebosque, también se adaptan a las difíciles condiciones ecológicas reinantes.

   

Las condiciones normales en el acantilado, por tanto, se componen de la vegetación propia del cantil y el brezal costero. No obstante, la presencia de la duna colgada matiza en gran medida esta situación, integrándose a modo de mosaico comunidades de duna, normalmente situadas tras el zocalo calizo que conforma el borde litoral pleno.

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El encinar.

En el conjunto del promontorio litoral nojeño, además de la zona acantilada y franja interior ocupada bien por comunidades dunares, bien por otras relacionadas con el cantil, es un biotopo particularmente adecuado para el desarrollo de comunidades forestales naturales.

La naturaleza del sustrato y, en este caso, la naturaleza de las superposiciones existentes en el mismo, en donde nos encontramos con un sustrato calizo al que se añade una capa dunar, proporciona condiciones ecológicas muy favorables para el desarrollo del encinar cantábrico.

El encinar es un ecosistema que se adapta con facilidad a estos sustratos de naturaleza calcárea (tanto las calizas como las arenas dunares lo son), por lo que se convierte en el hábitat "tipo" para estas condiciones edafológicas. Como consecuencia, el ecosistema clímax de este territorio más continentalizado, tras la línea de matorral perilitoral, es el encinar, que a su vez también es considerado como hábitat de importancia comunitaria.

En el entorno de Noja, en el promontorio en el que se desarrollan estos itinerarios, nos encontramos con encinar sobre duna, hábitat denominado de "duna forestada" y sobre promontorio calizo, en cuyo caso no se considera como propiamente dunar sino como encinar cantábrico sobre sustrato roquedo calcáreo. Estas dos "facies" enriquecen el medio que podemos ver alrededor, con lo que ello tiene de importancia desde el punto de vista medioambiental.

El encinar cantábrico, sea sobre macizo calizo, o sobre duna, se compone de una serie de especies en las que la encina (Quercus ilex) es el taxón principal, pero son habituales en este entorno el laurel (Laurus nobilis), el aladierno (Rhamnus alaternus), algún labiérnago (Phillyrea latifolia), y el madroño (Arbutus unedo). Tampoco escasean especies de hoja caduca (las esenciales del encinar son perennifolias). Como cortejo arbustivo encontramos en la zona rusco, jarilla, raspalenguas, o zarzaparrilla, pero siempre en un contexto en el que la mayor parte de estas especies también pueden ser encontradas en ambientes de orla amatorralada dentro del perímetro litoral.

Además de la comunidad de encinar clásica, en zonas en las que se pproduce algún desarrollo edáfico y las condiciones ecológicas son menos rigurosas, se pueden encontrar algunos ejemplares de especies caducifolias como el roble carvayo, en fases muy tempranas de desarrollo.

                   

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Zona repoblaciones.

No son ajenas las repoblaciones a los espacios ocupados por arenas dunares. Muchos son los ejemplos en la comunidad autónoma, algunos situados en pleno campo dunar en litoral playero, como el caso de Liencres o el Pinar de Arna en Somo y otros jalonan zonas continentalizadas, también sobre sustrato dunar, pero en zona de duna colgada. Los más significativos son los de Loredo, en el promontorio oriental y el pinar de Noja.

La particularidad de este último es que está compuesto de pino carrasco (Pinus halepensis), aunque su extensión no es muy importante.

Además de la habitual evolución natural del pinar, se producen intervenciones en el mismo en forma de talas que en la actualidad han reducido en parte su extensión inicial.

Otro elemento esencial de las repoblaciones en este hábitat dunar lo componen los eucaliptales de eucalipto azul (Eucalyptus globulus). En la actualidad la presencia de la caducifolia ha disminuido merced a una tala intensiva en su seno. En su lugar han sido plantadas especies correspondientes a la serie ecológica del encinar, más congruentes con los hábitats naturales en la zona.

La presencia de las repoblaciones en su origen se relaciona con la estabilización del sustrato, en este caso arenas, que de otra manera se comportan con cierta inestabilidad. Tiene su origen, en lo que a las zonas dunares se refiere, a mediados del siglo pasado y forman parte de programas llevados a cabo por la administración para la estabilización de las arenas costeras.

Con posterioridad, estas repoblaciones han sido sustrato sobre el que otro tipo de hábitats han prosperado, en sustitución de los que estaban instalados en ese entorno anteriormente.

             

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El marisco en el litoral nojeño.

No es casualidad que en el área litoral que comprende Noja y Arnuero proliferen cetáreas (viveros) de marisco. El medio marino circundante no es ajeno a esta situación y las ricas aguas del Cantábrico en esta parte del litoral dan cobijo a numerosas especies de interés marisquero. Además de la langosta, cuyo aviveramiento es habitual en el entorno, no son escasos el bogavante, la nécora, la masera o el centollo.

La presencia de estos crustáceos en las aguas nojeñas se relaciona con la abundancia de fondos rocosos, zonas de acantilado y playazos intercalados en esos mismos fondos marinos, factores ecológicos determinantes para estas especies y muchas otras que no son de consumo habitual. Las aguas, con abundante oxigenación, muy escasa contaminación y notable riqueza de nutrientes, aportan el resto de los factores esenciales para la proliferación del marisco.

Las costumbres alimentarias de estas especies incluye tanto la depredación, como la ingestión de detritus (carroña), por lo que su comportamiento es acechante. Todas ellas desarrollan su vida en los fondos marinos (bentónicas), aunque tienen algunas de las mismas cierta capacidad natatoria, pero sólo para pequeños trayectos (bogavante y langosta), utilizando el conjunto de sus patas (10 para todas ellas) para deambular por los fondos arenosos y rocosos de su hábitat.

Los lugares preferidos para estas especies se encuentran en los roquedos del fondo marino, esencialmente los cercanos al acantilado, en donde la batiente es intensa y el alimento abundante. El sombreo en las zonasinsoladas es también importante, por lo que la presencia de cavidades y "vuelos" de la roca del fondo se convierte en esencial para el desarrollo de estas comunidades de marisco.

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